Qué es el Messy Middle (y por qué explica tu momento profesional)

Un {arbol con muchos caminos y una luz en el medio.

Hay una etapa profesional que no aparece en ningún organigrama y que casi todos los ejecutivos cruzan alguna vez, la mayoría en silencio: el período en que ya no eres quien eras laboralmente y todavía no sabes quién vas a ser. En inglés existe un término que se le acerca: Messy Middle.

Este artículo es mi intento de cartografiar ese territorio, porque lo crucé en carne propia y porque acompañar a otros a cruzarlo es, literalmente, mi trabajo.

De dónde viene el término y cómo lo uso yo

El concepto de Messy Middle viene del mundo de los negocios: autores como Scott Belsky lo han usado para describir la parte caótica e invisible de cualquier proyecto ambicioso, y los equipos de investigación de Google lo aplicaron al desorden del proceso de decisión del consumidor. La idea común es que entre el inicio emocionante y el final presentable hay un tramo largo, confuso y nada fotogénico donde ocurre lo importante.

Mi aporte es aplicarlo a algo más personal: la identidad ejecutiva. Después de un layoff, una renuncia, una promoción que llegó con las preguntas equivocadas, o simplemente después de años de éxito que dejó de saber a éxito, aparece un limbo. El cargo anterior ya no te define y el siguiente capítulo todavía no existe. Eso es el Messy Middle profesional: no es una crisis, no es depresión, no es un año sabático. Es un pasaje. Y tiene reglas propias.

Cómo se siente (por si necesitas confirmar que estás ahí)

Se siente como correr un maratón en una caminadora: esfuerzo enorme, avance nulo. Se siente en preguntas que dan vueltas de madrugada: ¿y si mi éxito fue suerte?, ¿quién soy sin este logo?, ¿ya pasé mi fecha de caducidad? Se siente en la extraña vergüenza de no poder responder “¿y tú qué haces?” en una cena.

Si te reconoces, el primer dato importante es este: no estás roto. Estás en un territorio que tiene esas características, como el desierto tiene calor. La incomodidad no es señal de que lo estés haciendo mal; es la textura normal del tramo.

Los tres errores más comunes en el Messy Middle

El primero: intentar saltárselo. Aceptar lo primero que aparezca para volver a tener una respuesta socialmente presentable. Suele salir caro, porque las decisiones tomadas para escapar de la incomodidad rara vez son estratégicas.

El segundo: confundirlo con vacaciones o con castigo. Ni flotar indefinidamente ni flagelarse con cursos y aplicaciones a puestos que no quieres. El Messy Middle es trabajo, pero de otro tipo: trabajo de identidad y de estrategia, no de actividad.

El tercero: cruzarlo solo. No por debilidad, sino por física simple: los bloqueos internos que este territorio activa (supuestos, interpretaciones y creencias limitantes que operan en automático) son invisibles justamente para quien los tiene. Se detectan mejor desde afuera.

Qué significa cruzarlo bien

A la capacidad de usar este territorio como material de construcción, y no solo resistirlo, la llamo Trasiliencia. Es mi metodología y también mi biografía: me reinventé más veces de las que puedo contar, crucé un layoff masivo en Google, cambié de industria y de país, y de cada cruce salí con más dirección, no con menos. Cruzar bien el Messy Middle no es volver a ser quien eras. Es salir siendo alguien que ese territorio construyó: con un mapa propio, no heredado.

Si estás en tu propio tramo confuso, empieza por nombrarlo. Decir “estoy en un Messy Middle” en lugar de “estoy perdido” cambia más de lo que parece: lo primero es un lugar, y de los lugares se sale. Y si quieres compañía experta para el cruce, escríbeme. Es exactamente lo que hago.

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